S.L. ventajas e inconvenientes

S.L. son las siglas de Sociedad Limitada, si bien realmente debería denominarse Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.R.L.), en España es la forma de constitución más utilizada.

Permite minimizar los riesgos que asume el emprendedor, recordemos que un Autónomo responde con TODO su patrimonio ante las deudas, con una S.L. responderán únicamente con el capital que aportasen a ésta. Lo que supone una notable diferencia.


Las características más importantes de una SL son las siguientes:


Número de socios: mínimo de uno, sin existir límite máximo. Como es lógico, si solo hay un socio se crea una sociedad limitada unipersonal. Los socios podrán ser personas físicas o jurídicas.

Responsabilidad de los socios: solidaria entre ellos y limitada al capital aportado, los socios no responden ante las deudas con su patrimonio personal.

Clase de socios: pueden ser socios trabajadores y/o socios capitalistas. Aquellos que aportan únicamente capital o aportan tanto capital como trabajo. Éste último es el más habitual.

Nombre o Denominación Social: deberá ser un nombre que nadie haya registrado antes (para lo que habrá que efectuar la pertinente consulta en el Registro Mercantil Central, donde propondremos 3 opciones ordenadas según prioridad) seguido de la expresión Sociedad de Responsabilidad Limitada o de la abreviatura S.R.L. o de Sociedad Limitada o su respectiva abreviatura S.L.

Capital social: el mínimo legal es de 3.006 € totalmente desembolsado, sin existir límite máximo. Puede estar formado por aportaciones monetarias (dinero) o en especie, como por ejemplo un ordenador, un coche, material de oficina o cualquier otro bien, siendo necesario que la valoración de ese bien sea aceptada por todos los socios fundadores.

División del capital social: en participaciones sociales. Esto significa que las SL no tienen acciones, sino que está compuesta por participaciones de un importe determinado y que se divide entre los socios. A la hora de vender, los socios tienen preferencia a la hora de comprarlas. No existe un mercado regulado, por tanto el precio puede ser el que los socios escojan.

Domicilio Social: lo normal es que sea la dirección en la que se ubica la empresa, donde tiene la oficina o su centro principal, debe estar en España.

Objeto Social: es la actividad o actividades a las que se va a dedicar la empresa. Normalmente se escoge una amplia relación de actividades, con las inicialmente previstas y otras potenciales, pues cambiar o añadir actividades a posteriori supone un gasto añadido.

Constitución: mediante estatutos y escritura pública firmados ante notario y presentados posteriormente en el Registro Mercantil. Es imprescindible detallar las aportaciones que realiza cada socio y el porcentaje de capital social que le corresponde, pues como hemos dicho, ese será su límite en cuanto a responsabilidad.

Órgano de Administración y gestión: Existen varias opciones, debiendo optarse por una en los estatutos: Administrador único, Administradores solidarios (cada uno puede actuar por su cuenta y eso compromete a todos), Administradores mancomunados (Todos deben firmar para todo) o Consejo de Administración (Si hay tres o más administradores). En los Estatutos de la Sociedad se detallará la duración del cargo (lo normal es indefinido) y, en caso de existir, la retribución que percibirá.

Responsabilidad de la gestión: recae sobre los administradores, no sobre los socios. Si bien es habitual que uno de los socios sea el que ejerza la labor de administrador.

Junta General de socios: es el órgano máximo de consulta y toma de decisiones. Se convoca por los administradores en el primer semestre del año para presentar la gestión realizada en el ejercicio anterior, aprobar las cuentas anuales y el reparto del resultado que se haya obtenido. Pueden convocarse con carácter ordinario o extraordinario y siempre que lo soliciten socios que representen al menos el 5% del capital social total de la empresa.

Obligaciones fiscales: una sociedad limitada está obligada a tributar por el Impuesto de sociedades y el IVA, además de aquellos impuestos que deriven de la actividad que realicen.

Régimen Seguridad Social: régimen de autónomos para administradores y socios que tengan control de la sociedad limitada. Estos deberán cotizar a la SS en el denominado régimen de Autónomos Societarios que actualmente está fijado en mínimo 315€. El resto en régimen general.


Ventajas e inconvenientes de la Sociedad Limitada


Ventajas:

Responsabilidad frente a acreedores limitada al capital social y a los bienes a nombre de la sociedad.

Relativa sencillez en cuanto a trámites burocráticos, tanto en la constitución como en el funcionamiento, con una gestión más sencilla que la de una sociedad anónima.

Capital social mínimo exigido relativamente bajo, 3.005 €, que además una vez desembolsado puede destinarse a financiar inversiones o necesidades de liquidez.

El nº de socios es el mínimo posible, uno, por lo que puede ser unipersonal.

Los costes de constitución son asequibles, del orden de 600 €, sin contar la aportación de capital social. (Notaria, registro…)

A partir de cierto nivel de beneficios o rendimientos, del orden de 40.000 €/Año, los impuestos son menores que los del autónomo ya que el tipo del impuesto de sociedades es fijo (25%) mientras que los tipos del IRPF son progresivos, pagando más cuanto más ganas. Esta ventaja sólo tiene realmente valor si parte de los beneficios los fueras a dejar como patrimonio de la sociedad. Si lo que quieres es llevarte todo el beneficio para tus gastos personales, tendrás que tributar por tu nómina o por los dividendos que te lleves y al final el beneficio en impuestos se diluirá.

Con una sociedad, el autónomo puede fijarse un sueldo y desgravarlo como gasto.

Las sociedades tienen mayor facilidad de acceso al crédito bancario ya que ofrecen a los bancos una mejor información sobre su funcionamiento contable y además el hecho de ser Sociedad suele ofrecer una mejor imagen.

En caso de emprender un nuevo proyecto empresarial con un socio, una SL es una buena forma de limitar nuestros riesgos, especialmente en empresas con una gran inversión inicial.

 

Inconvenientes:

La constitución de una sociedad limitada suele llevar una media de 40 días, por lo que si necesitas darte de alta de forma inmediata para empezar a ejercer una actividad, es mejor hacerlo como autónomo.

Si para obtener la financiación necesaria el banco nos pide garantías personales, la responsabilidad limitada se está “evaporando” en gran medida. Por ello recomendamos siempre leer bien todos los contratos que firmamos como sociedad.

Tanto una sociedad limitada como una sociedad anónima están obligadas por ley a llevar una contabilidad, esto es más complejo que las obligaciones de un autónomo, sin embargo permiten llevar un control mucho más detallado de ingresos y gastos.

Si piensas contratar los servicios de un asesor, una sociedad conlleva más horas de dedicación y el servicio será más caro que si fueses un autónomo.

En caso de que queramos cesar la actividad, una sociedad no se extingue así como así, por tanto hay que prever el fin de la actividad con cierta antelación para poder llevar a cabo todos los tramites lo antes posible.

Desde Asesoría SIC prestamos servicios de asesoría fiscal e informática a autónomos y pymes. Contáctanos.

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